El pasado 17 de marzo de 2026. A las 09:00 horas, el Proyecto Especial Olmos Tinajones (PEOT) —Operador del Trasvase Olmos— declaró la “Alerta Blanca” tras registrar lluvias de hasta 38 mm en Huarmaca. El río Huancabamba, indomable, alcanzó un caudal de ingreso de 428 m³/s a las siete de la mañana.
Como siempre: ocultando la verdad
Aunque el PEOT aseguró que la infraestructura de la presa estaba a salvo, la decisión operativa fue drástica, se ordenaron descargas superiores a los 200 m³/s hacia aguas abajo.

En el sector de Yerma – Pomahuaca, el agricultor Eduardo Leonardo Llaguenta denunció que el nivel del agua superó por mucho lo informado, destruyendo cultivos y poniendo en riesgo vidas humanas. “No es la primera vez. En agosto de 2024 vivimos un desastre similar y parece que no han aprendido”, sentenció el agricultor en el portal de Facebook de Radio Marañón.
Sin embargo, mientras la naturaleza rugía, en las oficinas de control de la Presa Limón se tomaba una decisión silenciosa que cambiaría el destino de la jornada. A las 06:30 horas, antes de que el pico de la avenida llegara, el trasvase a Olmos se cerró totalmente. Caudal: 0.00 m³/s.
Así lo sostienen los reportes operativos diarios del PEOT, que son la única ventana a una crisis que el directorio se niega a admitir, pero también información extraoficial proveniente de Tierras nuevas.

Peligroso silencio
Esta desconexión deliberada, camuflada bajo el silencio administrativo y una cuestionable “inspección batimétrica”, confirma las peores advertencias del Estudio Hidro-Sedimentológico de la consultora Lombardi (Actualización 2025), la infraestructura ha perdido su capacidad de regulación por la colmatación.
Mientras los campos de Pomahuaca se inundan y los de Olmos se secan, el PEOT, ha preferido mantener una política de comunicación mínima. Fuentes extraoficiales señalan que los usuarios, habrían denunciado falta de transparencia técnica.
Entonces ¿Por qué el PEOT corta el agua a Olmos justo cuando el río trae más caudal? La respuesta está guardada en el Estudio Lombardi. El documento es lapidario, la Presa Limón está perdiendo la batalla contra el sedimento.
El factor Lombardi
El estudio técnico de la consultora Lombardi, fechado en marzo de 2025, arroja luz sobre por qué estas crecidas son hoy más peligrosas que nunca. Según el documento, la capacidad de regulación de la Presa Limón se ha reducido drásticamente debido a la colmatación.
El embalse ya no funciona como un pulmón que gradúa el paso del agua, sino como un embudo que, al llenarse de sedimentos, obliga a realizar maniobras de emergencia constantes.

El manual de operaciones actualizado advierte que, ante caudales superiores a ciertos umbrales, el operador debe priorizar la “limpieza de fondo”. Esto explica la paradoja que denuncian los empresarios de Olmos, mientras el río trae más agua que nunca, el trasvase se detiene.
Cero aguas para Olmos: Los datos no mienten
Los Reportes Diarios de Operación confirman la parálisis. El 17 de marzo, a las 06:30 horas, se cerró totalmente la Bocatoma Provisional, dejando el caudal trasvasado en 0 m³/s.
Aunque el reporte oficial justifica el cierre por una “inspección batimétrica”, el estudio Lombardi sugiere una razón más profunda, la altísima concentración de sólidos en suspensión durante las avenidas hace imposible el trasvase sin destruir las turbinas y el revestimiento del Túnel Trasandino.

La agonía del suministro ya se sentía días antes. Los registros oficiales muestran una caída sostenida: 14 de marzo: 13.16 m³/s trasvasados; 15 de marzo: 11.19 m³/s trasvasados yy 16 de marzo: 11.89 m³/s trasvasados.
Estas cifras son una fracción del Volumen Calendario de Entrega Mes, fijado en 44.65 Hm³. Al 17 de marzo, solo se habían entregado 20.02 Hm³, lo que significa que el proyecto está operando a menos de la mitad de su capacidad requerida en un momento crítico para cultivos como el arándano y la palta.
Conflicto de intereses hídricos
La situación actual plantea un dilema ético y técnico. Para salvar el Túnel Trasandino y la propia estructura de la presa de ser sepultados por el lodo —tal como advierte el informe Lombardi— el PEOT se ve obligado a cerrar las compuertas hacia Olmos. Ese excedente de agua cargada de sedimentos es expulsado violentamente hacia el cauce natural del río, golpeando directamente a las comunidades de Pomahuaca.
“Hay un silencio absoluto en el Proyecto Especial Olmos Tinajones”, señalan fuentes del sector agroexportador. El malestar es evidente; los empresarios insisten en que no hay trasvase en las últimas 24 horas.

¿Qué está pasando realmente?
La actualización del manual operativo de 2025, del Estudio Lombardi, deja claro que la sedimentación ha cambiado las reglas del juego.
Hoy, con un déficit hídrico que ya devora el 50% del volumen mensual requerido para la agroexportación, el silencio del proyecto es su propia confesión. La Presa Limón está asfixiada por el lodo y la gestión del PEOT por el silencio.
Seguir ocultando que la infraestructura está al límite no es prudencia, es una traición al desarrollo regional.
La Alerta Blanca de marzo de 2026 no fue un evento aislado, fue el síntoma de una muerte operativa anunciada.