¡Escándalo en PROCOMPITE Lambayeque!

¿Quién fiscaliza uso de recursos?

Al ritmo de Los Alegres de Bambamarca y la orquesta Son de Duke ―más la entrega gratis― de 4000 platos de cuy; el gobernador Jorge Pérez Flores, presento a los lambayecanos la FERAGRO 2025, “primera feria agropecuaria y cultural, para promover a productores y emprendedores”. Así anunciaban en una nota oficial.

El evento involucraba a 173 asociaciones, de las cadenas productivas y de negocios, impulsados a través, desde la gerencia regional de Agricultura y la gerencia de Desarrollo Productivo del Gobierno Regional de Lambayeque (GOREL). Sin embargo y como sucede siempre, lo que no se ve detrás de todo evento y este en particular, algo huele mal.

Caso cuyes

En publicación anterior, El Ciclón denunció que uno de esos proyectos “Mejoramiento de los servicios de apoyo a la cadena productiva de cuy en las provincias de Chiclayo, Lambayeque y Ferreñafe” (CUI 2317287), tenía un largo periodo de retraso, una sospechosa ampliación económica de S/2.4 millones de soles; 5 informes de control, con serias observaciones y graves denuncias por parte del grupo de beneficiarios.

Maida Madeline Pérez Delgado, coordinadora del proyecto cuyes, fue la que abrió la caja de sorpresas, cuando reveló a este medio, que el programa a su cargo desembolsaría S/70,000.00 “para apoyar a la feria” Sin embargo ese monto, resulto un “sencillo” comparado con los S/96 millones, que entre el 2023 y 2024, habría manejado PROCOMPITE y del que nadie quiere hablar en el GOREL, y lo más grave, no existe una base de datos pública y actualizada con información detallada de los proyectos financiados, los montos ejecutados ni los resultados obtenidos.

El Ciclón encendió las alarmas, sobre el uso de recursos publicos en actividades no programadas.

Renzo y Medalit

Este periodista visito en dos oportunidades la gerencia de agricultura, para entrevistar al Ing. Ing. Renzo Carrillo González, Director Ejecutivo de promoción Agraria, quien, según información de una de nuestras fuentes, en el 2023, habría sido el responsable de organizar las cadenas y planes de negocios, en total 53, para presentarlos a PROCOMPITE. Desde su WhatsApp 959 591 *** Carrillo respondió “Yo no tengo ejecutando planes de negocio. Saludos”

De igual manera en la sede central del GOREL, buscamos a Medalit Kateriny Montoya Cueva, Gerente regional de Desarrollo Productivo, jefa ama y señora de PROCOMPITE. El resultado fue igual, nadie de los que laboran en esa área, quieren hablar sobre lo que pasa con este programa que maneja millones de soles.

Medalit Kateriny Montoya Cueva, Gerente regional de Desarrollo Productivo y Renzo Carrillo González, Director Ejecutivo de promoción Agraria, tiene mucho que explicar.

“el 98% de los programas del 2023, aun no son liquidados. Nadie quiere meter las manos. No existiría documentación sustentatoria. Esto estalla en cualquier momento y lo más grave es que en el 2024, el monto de colocaciones habría aumentado a S/ 58 millones. Nadie fiscaliza el programa” comento entre rabia e impotencia la fuente.

Gallinas en Olmos

La Asociación Agropecuaria Apícola Acuícola Jesús Nazareno, ubicada en Valle Nuevo La Esperanza (Olmos), recibió un cofinanciamiento de S/97,800. El plan de negocio contemplaba un paquete integral con asistencia técnica con un gestor especializado, capacitaciones, equipos de sacrificio de calidad y la entrega de 1,800 pollos Cobb 500, una raza de engorde rápido y de alto valor en el mercado.

Foto referencial.- Pollos Cobb 500

La realidad fue completamente distinta. Las capacitaciones fueron mínimas, el gestor contratado solo trabajó tres meses y sin impacto. La mesa de acero quirúrgico, en lugar de ser un instrumento duradero, tenía un espesor tan delgado que se doblaba a simple vista. El golpe más duro vino con la entrega de las aves, no llegaron las 1,800 unidades prometidas, ni fueron Cobb 500. Se entregaron menos pollos y de otra raza, más barata y de menor rendimiento productivo. Además, la entrega se hizo fuera de cronograma, rompiendo la lógica de producción. El resultado era predecible, fracaso del negocio y frustración para los beneficiarios.

Estafa genética de ovinos

En Pañalá Chico, distrito de Mórrope, la Asociación Agropecuaria El Edén de Pañalá Chico accedió a un cofinanciamiento de S/ 140,000. Más de la mitad del presupuesto se destinaba a la adquisición de ovinos Anglo-nubia puros, una raza reconocida por su calidad genética y su valor en el mercado. Lo que los beneficiarios habrían recibido fue otra estafa, ovinos criollos, degenerados, sin ningún estándar técnico. En lugar de mejorar la genética del rebaño, lo entregado perpetuó las limitaciones de la crianza local.

El gobernador Jorge Pérez, fue el que participo y animo la primera entrega de lo que posteriormente se denunció como presunta estafa.

El plan también contemplaba un botiquín veterinario completamente equipado. Lo que se entregó no cumplía con las especificaciones técnicas y estaba incompleto. Las jeringas de acero quirúrgico nunca aparecieron. El alimento para el ganado, que formaba parte del plan, tampoco se entregó. El proyecto, diseñado para elevar la calidad productiva de los ovinos de Mórrope, terminó siendo otra estafa. Hasta la fecha, los beneficiarios no han podido mejorar sus animales, quedando atrapados en la misma precariedad inicial.

Café de Cañaris

En la sierra de Ferreñafe, la Asociación de Productores Orgánicos “Nuestro Café El Espino” esperaba fortalecer su producción con un proyecto de S/ 130,000. El plan contemplaba equipamiento de carpas solares, cada una valorizada en aproximadamente S/ 2,000, esenciales para el secado de granos de café con estándares de exportación.

Foto referencial.- Carpa solar artesanal

Pero lo entregado fue otra burla; en lugar de carpas, los productores recibieron mantas de polietileno negro, similares a las usadas para secar arroz, cuyo precio en el mercado no supera los S/ 120 por unidad. Además de ser baratas y de pésima calidad, estas mantas son pesadas y difíciles de manipular en zonas de difícil acceso. Lejos de solucionar un problema técnico, agravaron la logística de los productores. Para completar el cuadro, el técnico gestor y el capacitador jamás se presentaron en el campo. El plan quedó reducido a un papel firmado en un escritorio.

Fracaso

Los tres casos tienen algo en común.  En los registros administrativos, los proyectos aparecen como “liquidados”. Pero en la práctica, los beneficiarios no han recibido lo prometido, los equipos no funcionan y los objetivos no se cumplieron. Para tapar las fallas, presidentes de asociaciones fueron presionados a firmar documentos de conformidad. Una maniobra burocrática que busca dar la apariencia de éxito a lo que en realidad son fracasos rotundos.

El problema no termina ahí. Por haber firmado esos documentos, los beneficiarios corren el riesgo de ser sancionados por los programas sociales del gobierno central, que podrían inhabilitarlos hasta por diez años. Es decir, no solo fueron estafados, sino que ahora podrían ser castigados como si fueran cómplices.

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