Un audio revelado en el programa Panorama ha sacudido el tablero político del norte del Perú. En él, Saúl Yabar, gerente de la empresa IEGESA, conversa con Ranjiro Nakano, presidente del Consejo Directivo del Proyecto Especial Olmos Tinajones (PEOT), y asegura haber coordinado con ministros para adjudicarse un contrato millonario sin licitación.
Pero una escucha atenta, sumada a un análisis político más profundo, sugiere lo contrario: no estamos ante un escándalo espontáneo, sino ante una celada cuidadosamente diseñada para desacreditar al MEF y facilitar el regreso de la corrupta Odebrecht al Proyecto Olmos.
Todo esto es una puesta en escena cuidadosamente dirigida: cada afirmación, cada nombre, cada procedimiento legal está narrado como si se tratara de un guion. La respuesta pasiva del interlocutor del PEOT, no solo es sospechosa, sino clave para entender que el verdadero objetivo era capturar la conversación, filtrarla, y con ella, desacreditar al Ministerio de Economía y al Ejecutivo.
Y detrás de este montaje, emergen dos nombres clave: Ranjiro Nakano y Gustavo Espinoza, este último, un viejo conocido de la política peruana, con un historial de deslealtad, una sentencia por asalto y robo a mano armada y además propietario de un cinismo puro.
Objetivo: sabotear al Ejecutivo y favorecer a Odebrecht
Días antes del escándalo, el ministro de Economía, Raúl Pérez-Reyes, anunció que la empresa Odebrecht (hoy Novonor) no continuaría operando el Trasvase Olmos. El Gobierno decidió que el PEOT asumiría la operación y mantenimiento desde septiembre de 2025.
La reacción fue inmediata: un audio filtrado, una ofensiva congresal y una campaña mediática para debilitar la posición del MEF. Si el Ejecutivo cae en la trampa y retira a Pérez-Reyes del proceso, el camino quedaría libre para que el Gobierno Regional de Lambayeque renegocie directamente con la misma Odebrecht, una empresa aún vetada moralmente por su historial de corrupción.
Audio huele a montaje
En la grabación, Yabar afirma haber coordinado con dos ministros de Economía —Raúl Pérez-Reyes y José Salardi— para obtener un contrato millonario sin licitación, vía Decreto de Urgencia. Nakano escucha, pregunta, y deja que el empresario hable como si leyera un guion: menciona nombres, cargos, hasta el supuesto procedimiento para que Dina Boluarte firme el DU.
Todo parece demasiado “perfecto”, demasiado armado. Y lo es.
¿Por qué Nakano, Gerente del PEOT no corta la conversación? ¿Por qué no denunció inmediatamente a Yabar por tráfico de influencias?
Porque —todo indica— que, el verdadero objetivo no era el contrato, sino la grabación.
Una grabación cuidadosamente dirigida para desacreditar al MEF justo días después de que el ministro Pérez-Reyes anunciara el fin del contrato con Odebrecht (CTO) y la transferencia del Trasvase Olmos al Estado, a través del PEOT.
Según declaraciones de Nakano y Gustavo Espinoza ―en una radio local― la grabación de la conversación telefónica entre Nakano y Yabar, se habría ejecutado el 8 de julio del 2025. Doce días después estas se hacen público, a través de un congresista de la república en un programa periodístico dominguero.
Todo encaja demasiado bien como para ser casual. Esta campaña tendría un solo objetivo: sacar al Ejecutivo del proceso y garantizar que la corrupta Odebrecht (CTO) continúe operando la presa Limón y el Trasvase Olmos, una obra vital que implica más de 1,500 millones de soles en contratos futuros.
¿Quién está detrás?
(El regreso del operador). Nada de esto sería posible sin la mano de un operador político acostumbrado a las maniobras oscuras. Ese hombre es Gustavo Espinoza Soto, expulsado del Congreso en 2009 por haber enviado a 50 diputados y senadores chilenos una grabación en la que se veía al ex jefe del Ejército Edwin Donayre en una reunión privada haciendo alusión a Chile, hecho que generó un impasse con el vecino país del sur.
Con Resolución Legislativa del Congreso N° 004-2009-CR, del 3 de noviembre del 2009, Espinoza fue desaforado e inhabilitado para el ejercicio de la función pública hasta por dos años, por infracción a los artículos 38 y 44 de la Constitución.
Feo pasado
Pero hay algo más complicado en el pasado de Espinoza. Eso ayudaría a entender, porque ―junto a Nakano― se ha involucrado en este perverso plan.
El 19 de noviembre de 1,986 los vocales Mattos de la Peña, Nita Iquira y Muñoz de la Cruz, de la 10ª Sala Penal de Lima (10º Tribunal Correccional), sentenciaron a Gustavo Dacio Espinoza Soto, Gerónimo García Ochoa y Francisco Villaseca Rodríguez por el delito contra el patrimonio, en la figura de encubrimiento. El caso será contado en otra edición.
Espinoza reaparece hoy junto a Nakano, como lo que es (¿un presunto asesor en las sombras del PEOT?), moviendo los hilos. En este asunto esta en juego millones de soles para quien control el Trasvase.
Espinoza habría grabado
Nakano ha declarado en una radio local, que Espinoza habría sido el presunto operador detrás de la filtración del audio y desde que se hizo público la pretensión de Odebrecht con la Quinta Adenda ―según fuentes del GORE Lambayeque― ambos personajes habrían desarrollado estrecha relación.
Y es que ambos (aunque lo nieguen) comparten una motivación clara: desactivar la intervención del Ejecutivo, mantener el status quo y favorecer Odebrecht―supuestamente― con una “renovación negociada” con CTO, la empresa símbolo de la corrupción en el Perú.
Objetivo: dinamitar al MEF para que Odebrecht regrese
No es casual que este “escándalo” estalle justo cuando el MIDAGRI toma control del proceso y había anunciado que Odebrecht no continuará con el Trasvase Olmos a partir de septiembre de 2025.
La revelación del audio busca desacreditar esa decisión, crear dudas públicas y forzar al Gobierno a retirar al ministro Pérez-Reyes del tablero. Si eso ocurre, el GORE Lambayeque (controlado políticamente por intereses que aún protegen a Odebrecht) tendría el camino libre para renegociar o ampliar la concesión con CTO.
Así opera la trampa: se fabrica una denuncia contra el Ejecutivo, se activa la maquinaria congresal (congresistas como Juan Burgos hacen de caja de resonancia) y se promueve el caos institucional que permita retomar el control del megaproyecto.
Nakano : ¿Funcionario o peón?
Lejos de actuar como un gerente honesto, Nakano se comportó como un operador encubierto de quienes buscan torpedear al Ejecutivo desde dentro. No alertó al MEF sobre los ofrecimientos irregulares. No denunció el intento de tráfico de influencias. Más bien, participó en la grabación y permitió que esa conversación llegara —editada— a un medio nacional.
¿Fue coautor del montaje? ¿Recibió presiones o beneficios para prestarse al juego? ¿Actuó por orden de Pérez? Todas son preguntas que la Fiscalía debe responder. Pero el daño ya está hecho.
Hora de la verdad
Este no es solo un caso de manipulación mediática. Es una advertencia de lo que está en juego: el control del agua, de los contratos públicos, de miles de millones de soles.
Si el Ejecutivo no actúa con firmeza, si el Congreso se deja utilizar, si la ciudadanía no exige transparencia, Odebrecht volverá a reinar en Olmos. Y esta vez, con ayuda de funcionarios traidores y operadores reciclados.
La Fiscalía, la Contraloría y la Procuraduría deben intervenir de inmediato. La historia no puede repetirse. Porque lo que se juega en Olmos ya no es solo un trasvase de agua: es el alma de la lucha contra la corrupción.
Este no es solo un caso de guerra sucia. Es un intento desesperado por mantener el control privado —y corrupto— de uno de los proyectos hídricos más grandes del Perú.