La atención médica en el Hospital Belén de Lambayeque atraviesa uno de sus momentos más críticos. Trabajadores de salud y pacientes denunciaron que el establecimiento permanece sin suministro regular de energía eléctrica ni agua potable, una situación que estaría poniendo en riesgo directo la vida de personas hospitalizadas.
Muy grave
De acuerdo con testimonios y evidencias recogidas por este medio, la falta de servicios básicos ha obligado a atender emergencias en condiciones extremas, paralizando áreas sensibles del hospital. Personal asistencial indicó que no se brinda atención en rayos X, laboratorio ni tópicos, dejando a pacientes con dolor sin diagnóstico ni tratamiento oportuno.
Durante varios días, el Hospital Belén de Lambayeque habría permanecido sin energía eléctrica, afectando directamente la atención médica, paralizando cirugías y obligando a derivar pacientes en situación crítica a otros establecimientos.

La denuncia fue presentada por Víctor Rafael Chiroseña, trabajador del hospital con 25 años de servicio, quien acudió a la Comisaría 2 de Mayo, de Lambayeque, para advertir que la falta de fluido eléctrico no era un hecho aislado ni reciente. Según su testimonio, el problema se arrastraba desde el día viernes 6 y se mantuvo durante el fin de semana, periodo en el que el hospital continuó funcionando en condiciones precarias.
De acuerdo con el relato, la ausencia de energía obligó a suspender cirugías selectivas y a derivar emergencias al Hospital Regional y al Hospital Las Mercedes. Esta situación no solo incrementó la carga asistencial de otros centros de salud, sino que dejó al Hospital Belén prácticamente fuera de operación, pese a tratarse de un establecimiento clave para la atención de la población más vulnerable de Lambayeque.
Posible negligencia
Uno de los aspectos más delicados de la denuncia es que el hospital contaría con un grupo electrógeno con capacidad suficiente para abastecer sus áreas críticas —según el denunciante— sin embargo, dicho equipo no habría sido utilizado oportunamente. Para el trabajador, no se trató de un corte general de la ciudad ni de una falla atribuible a la ENSA, sino de una omisión directa de los responsables administrativos del hospital.
La versión interna que atribuía la falta de energía a las lluvias fue rechazada por el trabajador, quien aseguró que el problema se presentó antes y que, aun así, no se tomaron las medidas necesarias para garantizar la continuidad del servicio, exponiendo la vida de los pacientes.
La situación alcanza un nivel aún más preocupante cuando el denunciante afirma que personal médico habría intentado continuar su labor utilizando la luz de teléfonos celulares. Chiroseña señaló haber recibido audios de médicos que confirmaban que, ante la falta de iluminación adecuada, se recurrió a los celulares como fuente improvisada de luz. De comprobarse, este hecho constituiría una grave vulneración de los protocolos médicos y de seguridad del paciente.

Un hospital sin energía eléctrica no puede garantizar esterilidad, monitoreo adecuado ni condiciones mínimas para intervenciones quirúrgicas o atención de emergencias. Cada decisión tomada en ese contexto implica un riesgo directo para los pacientes, especialmente para aquellos en estado crítico.
Persecución
La denuncia también expone un clima interno marcado por el hostigamiento laboral. El trabajador señala que el jefe del área de Servicios Generales habría sido designado sin cumplir el perfil técnico y que, lejos de priorizar la solución del problema eléctrico, habría ejercido represalias contra quienes cuestionan la gestión. Chiroseña afirma que existe una denuncia en trámite en la Secretaría Técnica por estos hechos.
Asimismo, cuestiona la designación del administrador Nilo Millones, a quien acusa de no reunir los requisitos para el cargo. Para el denunciante, estas designaciones responden a decisiones discrecionales que han debilitado la capacidad operativa del hospital y han contribuido a la crisis actual.
¿Dónde está el director?
En la cúspide de la estructura administrativa aparece el director del hospital, Rubén Winston Rojas Ruiz. Hasta el momento de la denuncia, no se había emitido una explicación pública clara sobre las razones del apagón interno, la inacción frente al uso del grupo electrógeno ni las medidas adoptadas para proteger a los pacientes durante los días sin energía.
Los denunciantes responsabilizan de esta situación al director del hospital, por no haber adoptado medidas inmediatas ni alertado oportunamente a las autoridades competentes, y exigen la intervención de la Fiscalía y la Contraloría.
Policía se negó a recibir denuncia
Otro elemento que agrava el caso es que la Policía Nacional no habría recibido formalmente la denuncia. Según el testimonio del denunciante en la comisaría se le indicó que se trataba de una negligencia administrativa fuera de su competencia y que el tema debía ser visto por la empresa eléctrica. Esta respuesta fue rechazada por el denunciante, quien insistió en que no se trataba de un corte general sino de una falla interna del hospital.

La negativa a recibir la denuncia abre un debate sobre los límites de la intervención policial cuando están en juego derechos fundamentales como la salud y la vida. En contextos de presunta negligencia grave, la omisión de acciones inmediatas también genera responsabilidades.