ALERTA en Lambayeque: mosca de la fruta amenaza agroexportación

Pone en riesgo mercados clave

Una nueva amenaza fitosanitaria que podría golpear de forma directa la economía agroexportadora enfrenta Lambayeque, por la amenaza de la mosca de la fruta (Ceratitis capitata y Anastrepha spp.) que vuelve a mostrar signos de expansión en zonas productoras, generando preocupación entre agricultores, autoridades y exportadores.

Potencial peligro

La alerta viene desde el Consejo Regional de Lambayeque. Este 12 agosto del 2025, mediante OFICIO N° 000235-2025-GR.LAMB/CR-CRAAP el consejero regional Julio Sevilla Exebio, se dirigió a gobernador encargado, Carlos Alberto Ventura Sandoval, para solicitarle que se declare de interés regional, el control de la mosca de la fruta.

“la dispersión de la plaga se ha registrado en zonas críticas como Olmos, Motupe, La Leche y Zaña. El sistema de vigilancia oficial de SENASA Lambayeque ha detectado un comportamiento dinámico de la plaga, lo que indica un alto riesgo de infestación durante la próxima campaña (…) las tierras nuevas en Olmos podría verse seriamente afecta por el problema, si no se implementan medidas de control oportunas” advierte el consejero.

Por estas razones, “es urgente que se declare de interés regional, el control de la mosca de la fruta en Lambayeque y se asigne recursos urgentes al SENASA” comento Sevilla.

Así mismo, indico que se debe comprometer a los gobiernos locales para que prioricen esta problemática en sus agendas y destinen partidas presupuestarias complementarias, dado su impacto en la agricultura local y la economía regional.

“El peligro potencial para la próxima campaña de mango y otros frutales, radica en la capacidad de estas moscas para reproducirse rápidamente y dispersarse a grandes distancias, afectando tanto a pequeños agricultores como a grandes agroexportadores” afirma el consejero.

Desde el SENASA

El Ciclón consulto a Félix Bobadilla Morales, Director Ejecutivo del Servicio Nacional de Sanidad Agraria SENASA Lambayeque, quien manifestó que las acciones implementadas por la entidad que lidera, sumadas a las condiciones climáticas actuales han permitido una reducción temporal de la plaga. No obstante, advirtió que “con el regreso del calor, volveremos a enfrentar esta problemática con fuerza por lo que urge la necesidad de contar con recursos efectivos para el agricultor”.

Subrayó la importancia de que el acompañamiento de SENASA en el manejo y control de la mosca de la fruta sea constante y esté respaldado por un presupuesto estatal suficiente durante todo el año, evitando déficits que terminan por trasladar sobrecostos a los productores.

Para no olvidar

Lambayeque ya vivió episodios similares en 2013, 2017, 2019 y 2021, cuando la presión de la plaga se disparó tras campañas de mango y otras frutas. En algunos casos, la falta de control oportuno obligó a enterrar cientos de toneladas de fruta y provocó pérdidas millonarias por rechazos en mercados internacionales.

En 2019, SENASA desplegó un operativo de erradicación sobre más de 20 mil hectáreas, con brigadas que realizaban controles culturales y aplicaciones sistemáticas de cebo. En 2024, tras una crisis de precios, la mosca volvió a encontrar terreno fértil para multiplicarse en huertos abandonados y fruta no cosechada.

Olmos: entre el clima extremo y las plagas

Las tierras nuevas, del Valle de Olmos, motor de la agroexportación regional, ha enfrentado en los últimos años una serie de eventos climáticos que han golpeado severamente su producción.

Fenómeno El Niño: El aumento inusual de las temperaturas y las lluvias torrenciales entre fines de 2023 y el primer trimestre de 2024 provocaron anegamiento de parcelas, pudrición de raíces y proliferación de hongos, afectando principalmente cultivos de arándano, uva y mango.

Ciclón Yaku (marzo 2023): Las lluvias intensas y desbordes en canales dañaron drenes, arrasaron caminos y retrasaron las labores de cosecha. Además, la humedad acumulada generó un ambiente ideal para plagas y enfermedades, dejando a los frutales más vulnerables a la mosca de la fruta.

La combinación de ambos fenómenos no solo redujo la producción en toneladas, sino que también desincronizó las ventanas de exportación, provocando que mucha fruta madura coincidiera con lluvias o que quedara en campo sin cosechar, condición perfecta para el desarrollo de la mosca.

Riesgos

Aunque el mango es el cultivo más afectado, la mosca de la fruta tiene un menú más amplio: guayaba, cítricos, ajíes, ciruelas, nísperos y otros frutales que sirven de refugio entre campañas. Esto implica que el riesgo se extiende a arándano, uva y palta, productos que representan más del 70% del valor exportado por Lambayeque.

Según datos del Banco Central de Reserva, las exportaciones agropecuarias de la región superaron los US$ 449 millones en 2024, con picos mensuales de hasta US$ 84 millones impulsados por el arándano. Una cuarentena interna o la detección de larvas en destino podría interrumpir ese flujo y dañar la reputación sanitaria ganada en años de esfuerzo.

El Servicio de Inspección de Sanidad Animal y Vegetal de Estados Unidos (USDA-APHIS), mantiene protocolos estrictos para frutas frescas provenientes de zonas con presencia de mosca de la fruta. En casos de incumplimiento, las medidas van desde aumentar las inspecciones y tratamientos hidrotérmicos hasta la suspensión temporal de ingresos.

“Si no se actúa de inmediato, se puede perder mercados estratégicos. No es solo una cuestión de plaga, sino de competitividad”, advirtió Bobadilla Morales

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