“Olmos pudo cambiarlo todo… pero lo frenaron”

Velasquez debe responder

En una campaña marcada por la inseguridad y el desencanto ciudadano, el ingeniero Humberto Heredia —candidato al Senado por Perú Libre, con el N° 1— propone un cambio de paradigma, reemplazar la improvisación por el rigor técnico.

El candidato, quien desde el Colegio de Ingenieros lidero la lucha por los grandes proyectos lambayecanos, recuerda que durante la gestión del entonces premier Javier Velásquez Quesquén se redefinió la distribución del agua, lo que redujo el potencial agrícola y energético de la región.

En esta primera entrevista, analizamos el futuro de la región y su visión sobre Olmos y Puerto Eten.

El Ciclón: Ingeniero, usted sostiene que Lambayeque es una “potencia dormida”. ¿Por qué, a pesar de tener proyectos como Olmos, no sentimos ese impacto en el bolsillo del ciudadano común?

Ing. Humberto Heredia (HH): Es una excelente pregunta. El problema es que hemos construido una infraestructura de primer mundo para una gestión de tercer mundo. Olmos produce, pero la riqueza se queda en los costos logísticos y en la falta de asociatividad. Tenemos la tierra y el agua, pero no tenemos el puerto ni la tecnología para el pequeño agricultor. Mi enfoque es técnico, necesitamos cerrar el círculo productivo para que la rentabilidad no sea solo empresarial, sino social.

La redistribución del agua redujo nuestro potencial de expansión agrícola y dejó en el aire las centrales hidroeléctricas que estaban previstas

El Ciclón: ¿Por qué volver sobre un tema que muchos consideran ya ejecutado?

HH: Porque Olmos no está terminado. Y mientras no esté terminado, Lambayeque tampoco lo está. El proyecto original no era para 38 mil hectáreas, era para 120 mil y una central hidroeléctrica. Eso significaba más agua, más producción y más empleo. Nosotros no nacimos para conformarnos con una versión reducida de nuestro propio sueño. Olmos fue concebido para transformar esta región, no para dejarla a medias. Y cuando algo que es nuestro se queda a medias, hay que tener el coraje de decirlo y el compromiso de terminarlo.

El Ciclón: Usted ha señalado que decisiones políticas redujeron el alcance del proyecto. ¿A qué se refiere exactamente?

HH: Me refiero a decisiones adoptadas cuando se redefinió la distribución de las aguas del río Huancabamba. Durante la gestión del entonces premier Javier Velásquez Quesquén se aprobó la reserva de parte del caudal para el Proyecto Alto Piura. Eso alteró el diseño original de Olmos.

No estoy hablando de enfrentamientos entre regiones. Estoy hablando de Lambayeque. De lo que nos correspondía según el proyecto primigenio. Esa redistribución redujo nuestro potencial de expansión agrícola y dejó en el aire las centrales hidroeléctricas que estaban previstas. Y cuando uno ama su tierra, no puede quedarse callado frente a decisiones que afectan su futuro.

Durante la gestión del entonces premier Javier Velásquez Quesquén se redefinió la distribución del agua, lo que redujo el potencial agrícola y energético de la región.

El Ciclón: ¿Es viable hoy retomar esa meta de 120 mil hectáreas irrigadas?

HH: Claro que es viable. El trasvase existe, la infraestructura principal está operativa. Lo que falta es decisión política para completar lo que se empezó. No estamos inventando nada nuevo. Estamos diciendo, terminemos lo que fue diseñado.

Y no es solo una cifra. Son miles de familias que podrían tener trabajo estable. Son agricultores del Valle Viejo que merecen oportunidades reales. Cuando hablamos de 120 mil hectáreas, hablamos de dignidad regional.

El Ciclón: ¿Cómo impactaría eso en la economía de Lambayeque?

HH: Impactaría en todo. Cuadruplicar la superficie irrigada significa multiplicar producción, exportaciones, servicios, transporte, comercio. Cada hectárea que se riega genera empleo directo e indirecto. No es teoría, ya lo hemos visto con lo que está funcionando hoy.

Y además está el componente energético. El proyecto original contemplaba centrales hidroeléctricas que podían convertirnos en una región generadora de energía. Eso nos daría peso estratégico en el país. Lambayeque no puede seguir dependiendo siempre de decisiones tomadas en Lima. Tenemos recursos, tenemos capacidad, tenemos historia.

El Ciclón: Algunos dirán que esto es un discurso técnico, pero la gente hoy está preocupada por inseguridad y problemas inmediatos.

HH: La inseguridad se combate también con empleo. Cuando hay trabajo formal y oportunidades reales, disminuye la desesperación que alimenta el delito. No podemos seguir ofreciendo solo parches. Necesitamos soluciones estructurales.

Los agricultores del Valle Viejo merecen oportunidades reales. Cuando hablamos de 120 mil hectáreas, hablamos de dignidad regional.

Yo soy ingeniero. Mi formación es resolver problemas, no administrarlos. Y el problema de fondo en Lambayeque es que no hemos completado nuestros grandes proyectos. Nos hemos quedado en el camino. Y esa sensación de estancamiento es la que frustra a la gente.

El Ciclón: ¿Qué papel jugaría usted desde el Senado?

HH: El Senado debe ser un espacio de revisión y visión estratégica. Desde ahí se puede fiscalizar, impulsar normas que prioricen inversión regional y garantizar que los grandes proyectos no queden abandonados por cálculos políticos.

El Senado debe ser un espacio de revisión y visión estratégica, afirma H. Heredia.

Yo no quiero ir al Senado para figurar. Quiero ir para defender a Lambayeque. Para que cuando se discuta presupuesto, agua o energía, haya una voz firme que diga, primero la región, primero nuestra gente.

El Ciclón: Su mensaje tiene un fuerte tono regionalista…

HH: Totalmente. Porque el regionalismo no es división, es identidad. Es recordar quiénes somos. Lambayeque es tierra de agricultores valientes, de emprendedores, de gente trabajadora que no se rinde.

Cuando camino por Olmos, siento que la gente sabe que pudo haber sido más. Y todavía puede serlo. No podemos aceptar que nuestro proyecto más grande quede reducido por decisiones políticas del pasado. No podemos acostumbrarnos a lo incompleto.

El Ciclón: Hablemos de ese “círculo productivo”. Usted ha puesto al Terminal Marítimo de Puerto Eten como una prioridad nacional. ¿Es viable económicamente o es solo una promesa de campaña?

HH: Como ingeniero, no hablo de sueños, hablo de factibilidad. Actualmente, exportar por Paita o el Callao le resta un 30% de competitividad a nuestros productos debido al flete terrestre. Puerto Eten es el nodo logístico natural del nororiente. Su viabilidad está respaldada por la demanda de la segunda etapa de Olmos y la minería de Cajamarca. Políticamente, impulsaré una ley para que sea una Asociación Público-Privada (APP) con garantía soberana, asegurando que sea un motor de empleo regional.

Puerto Eten es el nodo logístico natural del nororiente. Su viabilidad está respaldada por la demanda de la segunda etapa de Olmos y la minería de Cajamarca

El Ciclón: Para terminar, Ingeniero, ¿qué mensaje le daría al elector que aún duda, que está cansado de la política tradicional?

HH: Le diría que no vote por un eslogan. Que vote por un rumbo claro. Agua, energía y trabajo no son palabras bonitas, son el camino concreto para que Lambayeque crezca.

Yo no prometo milagros. Prometo trabajo serio, técnico y firme defensa de nuestros intereses. Porque esta región merece más que discursos.

Es momento de que la técnica guíe a la política para alcanzar el desarrollo que nos merecemos. Y si algo tengo claro es esto, Lambayeque no nació para conformarse. Nació para liderar.

No te pierdas

PRESUNTA RED PIURANA DE

“COMPRAS CHUECAS” REGIDOR CARLOS GONZALES EXIGE SERVICIO DE CONTROL A

Extorsiones avanzan en Lambayeque

Un informe de la Red de Estudios para el Desarrollo