Con una carta abierta cargada de indignación, vecinos del AA.HH. Alan García anuncian el fin del anonimato para quienes asisten a lupanares clandestinos.
Basta de impunidad.
Bajo la consigna “¡Nuestro hogar no es un lupanar!”, un grupo de vecinos del AA. HH. Alan García bajo el nombre de “Comando de Vecinos Vigilantes” han decidido tomar la justicia —y la tecnología— por sus propias manos.
A través de una contundente carta abierta dirigida a la comunidad de Olmos y a las autoridades, el grupo de ciudadanos, cuya identidad —por obvias razones— exigieron se mantenga en reserva— ha declarado la guerra frontal al proxenetismo clandestino que, según denuncian, ha secuestrado sus calles ante la mirada pasiva del Estado.

El “Mapa del pecado” en Olmos
La misiva no es solo una queja formal, es un manifiesto de resistencia. Los ciudadanos ya han identificado los puntos críticos donde operan bares y supuestos “restobares” como “El Semáforo”, “El Molino Rojo” y “Los Guayaquiles” —entre otros— operan con total impunidad, convirtiéndose en focos de delincuencia, drogadicción y una corrupción que, según sus palabras, “salpica incluso a malos elementos de nuestra Policía Nacional”.

El objetivo de los vecinos no es solo la seguridad, sino la presión social. Argumentan que los concurrentes alimentan un mercado que opera sin control sanitario, poniendo en riesgo la salud pública por la propagación de enfermedades de transmisión sexual.
“Hemos tomado las riendas con cámaras ocultas para proteger el hogar de nuestros hijos”, comentó otro poblador.

Esta movilización ciudadana no es solo un acto de vigilancia, es un grito de auxilio ante un Estado que parece ciego. Según el “Plan de Acción Distrital de Seguridad Ciudadana 2025-2027”, elaborado por la gestión Rivera, ignora por completo el proxenetismo y la trata de personas como delitos prioritarios.
Mientras el mapa delictivo institucional se enfoca en hurtos menores, la realidad en las calles del AA.HH. Alan García muestra un escenario de guerra, locales con fachada de bares donde la violencia, el proxenetismo, alcoholismo y las amenazas son el pan de cada día.

La situación se ha vuelto insostenible. Según los residentes, locales con fachada de bares abren sus puertas desde las 6:00 p. m., convirtiendo las calles en escenarios de violencia, drogadicción y amenazas. Los vecinos denuncian, incluso, que algunas de las mujeres que trabajan en estos lugares portarían armas y han agredido físicamente a familias del sector.
“¡Vamos a exponer a todos los infieles de Olmos! Para que sus esposas y novias sepan qué hacen cuando desaparecen”, sentenció una vecina mientras mostraba uno de los dispositivos que ocultarán en puntos estratégicos.
¿En que gastan el presupuesto?
El contraste entre el presupuesto oficial y la organización vecinal es escandaloso. El Plan de Seguridad Ciudadana de Olmos registro que, en el 2023, solo existían 10 cámaras operativas en todo el distrito. Para los próximos tres años, el CODISEC apenas proyectó la compra de 7 cámaras adicionales y un dron, con un presupuesto de S/ 70,000.
Frente a esta carencia, la población ha decidido multiplicar por diez la capacidad tecnológica del Estado.
El punto más crítico de la carta ciudadana es el aviso directo a los clientes de estos locales. Los vecinos han anunciado la instalación de 100 cámaras espía para romper el círculo de silencio que protege a los asiduos clientes a estos lenocinios.
“Se acabó el anonimato. Si acude a estos antros, sepa que su rostro está siendo grabados”, advierte el documento. El objetivo es claro, la exposición pública. Los vecinos aseguran que no dudarán en identificar incluso a los “infieles” y colaboradores del negocio ante sus propias familias y parejas como medida para frenar la demanda que alimenta estas mafias.
Abandonados
La desesperación de los vecinos de Alan García expone una realidad alarmante que el Plan de Acción Distrital de Seguridad Ciudadana 2025-2027 ha fallado en abordar. Mientras el documento oficial del CODISEC muestra una carencia de estrategias contra la trata y el proxenetismo, los ciudadanos han tenido que actuar como “detectives” para proteger el futuro de sus hijos.
La carta también lanza un dardo directo a la Municipalidad y a la Comisaría de Olmos, rechazando los “cierres temporales” de 24 horas que califican de burla. Exigen clausuras definitivas y el encarcelamiento de proxenetas que, armados, han llegado a amenazar de muerte a los residentes.
Corrupción e Impunidad
Uno de los puntos más críticos es la presunta protección policial. La Fiscalía investiga la filtración de información sobre operativos a cambio de dinero, alcohol y favores sexuales. Actualmente, ocho efectivos de la Comisaría Sectorial de Olmos están bajo la lupa en la Carpeta Fiscal N.° 2306114500-2025-1545-0.

El local “El Semáforo” se ha convertido en el símbolo de esta impunidad. A pesar de haber sido clausurado en innumerables ocasiones por la municipalidad, reabre sus puertas constantemente. Los vecinos recuerdan con indignación que, en 2022, la fiscal Rocío del Pilar Arce Cornejo archivó una denuncia por favorecimiento a la prostitución contra su propietario, Jorge Luis Távora Vásquez.
“Armados con valentía”
“Olmos es tierra de gente trabajadora, no el patio de recreo de la delincuencia”, cierra el comunicado firmado por los Vecinos Organizados del AA.HH. Alan García.
Con esta acción, la comunidad deja claro que, ante un plan de seguridad que los ignora, la vigilancia digital y la presión social serán sus principales herramientas para recuperar la paz que el auge económico del distrito les arrebató.
La suerte está echada. En el AA.HH. Alan García, las cámaras ya se encenderán y el mensaje es uno solo, en la lucha por la salud y la seguridad de sus hijos.